|

Youtube empieza a mostrar sus armas lanzando The YouTube Screening Room, con el subtítulo “Connecting films and audiences in the world’s largest theatre”, mostrando lo que muchos decíamos cuando, en Octubre de 2006, Google anunció la compra de YouTube por mil seiscientos millones de dólares: mientras algunos agoreros al grito de ¡¡burbujaaaa!! se escandalizaban por la patente falta de ingresos de YouTube, otros intentábamos proyectar lo que Google veía detrás de aquel monstruo devorador de ancho de banda: el mayor canal de televisión de todos los tiempos, con una audiencia completamente global.
Aunque otros intentaron abundar en la idea más adelante, con proyectos de escasa repercusión como Joost, la verdad es que a día de hoy, YouTube disfruta de una marca global completamente establecida y podría tranquilamente rivalizar con cualquier cadena de televisión a la hora de pujar, por ejemplo, por los derechos de emisión de cualquier contenido que se le ponga entre ceja y ceja. ¿Que ocurriría si los próximos episodios de House, CSI, Perdidos o Mujeres Desesperadas fuesen adquiridos, en lugar de por una pléyade de televisiones con ventanas de emisión definidas geográficamente, por la mismísima YouTube, para su emisión a nivel global? ¿Quién acabará pudiendo pujar más alto? Las ABC, CBS, NBC y FOX, por citar el mercado estadounidense, o las TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta o la FORTA en el mercado español, tienen mercados geográficamente restringidos, una capacidad de targeting notablemente limitada y un modelo de atención casi exclusiva que dificulta ver más allá de molestos esquemas de interrupción. YouTube plantea una audiencia completamente global o geográficamente parcelada si le interesa, un targeting similar al de un certero francotirador, y una variedad de modelos de compatibilidad de contenidos y publicidad, algunos aún por inventar. Hoy en día, muchos de los esquemas de producción están vinculados a las propias cadenas de televisión, a su exclusividad a la hora de ofrecerlo y a su capacidad para revenderlo posteriormente en las sucesivas ventanas de explotación, pero… ¿cuánto tardará un Joss Whedon, un J.J. Abrams o un Jerry Bruckheimer, por citar algunos, en negociar directamente con YouTube y ofrecer un hit a nivel mundial?
Por el momento, YouTube Screening Room muestra un escaso repertorio de nueve cortometrajes, y anuncia cuatro más cada dos viernes, todos ellos con el permiso y participación de sus autores, con la idea de acercarlos a un mercado global que además puede proporcionar retroalimentación de manera inmediata vía comentarios y trackbacks. Algunos de ellos han sido vistos y premiados anteriormente en festivales, otros son o serán completamente inéditos, se muestran en un reproductor de alta definición, y con la opción de adquirirlos, o de mostrar únicamente un trailer y ofrecer el contenido completo a cambio de una entrada. El auténtico Cine 2.0, al que sin duda, desde mi punto de vista, seguirá pronto la televisión.
|